crecimiento-interior

Gurú yoga: sanación y comprensión del Dharma Sivaíta

Hace un par de años, hablando con el Maestro Kurma Rajadasa sobre mi historia familiar me recomendó profundizar a través del estudio de ciertos libros que hablaban sobre una “terapia” que no voy a indicar para evitar el contagio y la imitación. Tras devorarlos entusiasmado e ir descubriendo muchísimos patrones erróneos, le comuniqué que quería profundizar aún más a través de un especialista en la materia. Llegaba el momento de experimentar la teoría.

Como sadhaka, Kurma me sugirió que no dispersase mi energía, que confiase en mi sadhana y profundizase a través de los ejercicios que él aprendió de su Maestra Agnisambhava en India con la que permaneció más de 10 años y que ahora nos enseña a los que nos acercamos a él, con la humildad de aprender.

Lo admito, es difícil no dispersar, me he reconocido muchas veces pensando que Kurma estaba equivocado o simplemente pensando en que no hacía nada malo en ver otras opiniones y puntos de vista, pero mi intuición y la confianza que le tengo me supieron guiar y no escuchar a mi ego. Sabía que Kurma quería que aprendiese algo.

El método sivaíta es directo, sin florituras, se basa en el estudio, meditaciones diarias y bellos retiros en soledad. Decidí desconectar del trabajo, de los amigos y de la familia para dedicarle un fin de semana entero a mi sanación. Al tercer día de sadhana intensiva descubrí, aprendí y solté por mí mismo, sin juegos ni autoengaños ni desvíos ni cambios de sentido.

De una manera sorprendentemente hermosa y suave a través del silencio, todo lo que venía arrastrando desde que era un niño y de lo que todavía estoy aprendiendo, pero lo más importante aún pude profundizar de una manera para mi antes desconocida en la comprensión del sencillo pero a la vez complejo dharma, gracias a Kurma experimenté en mí mismo que esa terapia se escondía en el dharma y la sadhana sivaíta, sólo tenía que ponerla en práctica.

Desde entonces vivo con sinceridad el Gurú Yoga, reconociendo de manera silenciosa y meditativa el valor y la suerte que tengo de disfrutar de una sabiduría milenaria y saborearla a través de la una relación verdaderamente directa entre discípulo y maestro.