11 diferencias entre una buena y mala empresa

Empresas buenas y malas hay en todo el planeta. No es cierto que en EEUU estén las mejores empresas ni es cierto que en México o Tanzania haya sólo malas empresas. El sol sale igual para todos. Veamos cuales son las diferencias para comprenderlo mejor.

  • En una mala empresa todo el mundo “sabe” de todo, todo el mundo manda y los jefes controlan a través de la imposición autoritaria. En una buena empresa los jefes se rodean de personas más inteligentes y cualificadas que ellos; saben escuchar, hacer las preguntas adecuadas y cuando disponen de la información necesaria se retiran a meditar para tomar decisiones que beneficien a todos.
  • En una mala mala empresa todo el mundo grita, manipula, chantajea, pisotea, para conseguir lo que desea. Siempre hay un T-rex depredando. Hay mucho complejo de inferioridad y se busca llamar la atención permanentemente. En una buena empresa no cabe el acoso moral, ni el victimismo, tampoco el complejo de salvador. Se obtienen los méritos porque se está motivado para dar lo mejor de uno mismo. Los empleados están tan bien formados en habilidades sociales y no necesitan recurrir a la manipulación para obtener lo que desean. La coacción es sustituída por la persuasión y la motivación.
  • Una mala empresa sólo busca el beneficio de los que están arriba, despilfarra los activos financieros y los gestiona a través de la bipolaridad emocional. Una buena empresa busca el beneficio económico de todos, gestiona de manera inteligente sus finanzas, reduce los costes, no despilfarra, invierte en otras empresas, porque sabe que es beneficioso para la sociedad, deja buenos dividentos y reduce riesgos. Buscar el equilibrio y la armonía entre los activos financieros, gestionados por las matemáticas y los humanos con recursos, es su lema. En una buena empresa se exige lo mejor de todos y cada uno de sus miembros.
  • En una mala empresa existe la falsa creencia de que trabajar más es sinónimo de hacer las cosas bien. En especial si trabajas 12 horas diarias, 6 días a la semana y con menos de un mes de vacaciones al año. Todo se hace corriendo, con estrés, con agobio y sufrimiento. Las consecuencias son las inevitables: no se presenta el trabajo a tiempo o se presenta mal; lo que supone repetirlo y dedicar más tiempo y esfuerzo del necesario, y, sobre todo, se bloquea la creatividad y la buena disposición hacia el trabajo. Nadie puede ser creativo ni tener un buen rendimiento en un clima de presión, agobio, gritos y sanciones.
  • Se explota al trabajador y éste nunca se queja porque su falta de autoestima está tan minada que no confía en sus posibilidades. En una buena empresa se planifica, se sabe conscientemente que “no por mucho madrugar, amanece antes“. La gestión del tiempo, el orden y la limpieza son activos en los que invertir sin necesidad de hacer juntas de planificación todas las semanas, sus protocolos de actuación están bien escritos.
  • Una mala empresa controla a los trabajadores como si fueran niños pequeños y se enfada cuando los trabajos salen mal. Una buena empresa da libertad a sus trabajadores, exige lo mejor de ellos, pone fechas de presentación de balances y si no se cumple con lo esperado, medita para resolver el problema, incluyendo el despido entre las posibles soluciones.
  • Una mala empresa no dedica atención a la formación de sus trabajadores, se espera de él que sea todo terreno, que sepa hacer de todo, desde la limpieza de su oficina hasta el marketing de la empresa. Se cree, erróneamente, que si un trabajador puede ocupar 2 puestos de trabajo se ahorra un salario. Una buena empresa entrevista a muchos candidatos para ocupar un puesto de trabajo específico y especializado, elige el mejor curriculum no sólo en formación académica sino en habilidades sociales prestando mucha atención en cómo gestiona sus emociones y estrés a través del descanso, la familia, los deportes y las aficiones. Así mismo, para una buena empresa, es muy importante la capacitación constante y permanente del trabajador. Un humano con recursos es la mejor inversión que la empresa puede realizar porque implica que su crecimiento sea sostenible.
  • Una mala empresa es como un colegio en que podemos encontrar diferentes personajes: “el empollón, el pelota, el víctima, el salvador, el juez, el perseguidor, el chivato, el necesitado de atención, el que trata de acaparar todo el trabajo para que se le valore más, el controlador, el escapista, etc.”. En una buena empresa nadie interfiere en el trabajo de otros, no se busca el protagonismo, se trabaja en equipo desempeñando, cada uno, el trabajo que mejor sabe hacer, nadie es mejor que otros, todos son imprescindibles.
  • Un buen trabajador no es aquel que vale por 100 sino aquel que realiza su trabajo al 100%, sin complejo de salvador, es decir, sin invadir el trabajo de otros, ni pretender demostrar que él lo hace mejor ni realizarlo por creer que otros son incompententes y que sino fuera por él el trabajo no saldría. Un trabajador con complejo de salvador se cree único, especial e imprescindible. Un buen trabajador no es aquel que se cree capaz de hacer dos tareas simutáneamente, sino aquel que realiza concetrado y sin dispersión una única tarea terminandola bien y con prontitud. Un buen trabajador no aparenta que está trabajando cuando en realidad no hace nada sino que aquel que se permite el lujo de estar con los brazos cruzados porque todo está bien. Un buen jefe es aquel que sabe diferenciar bien esto.
  • Cuando uno es desordenado por dentro también lo es por fuera. Aunque viva o trabaje en un palacio nunca tendrá suficiente espacio para colocar sus cosas y siempre todo desordenado estará.
  • Una mala empresa roba clientes a sus competidores, grita para convencerlos de que sus servicios o productos son mejores, manipula a los clientes y desprestigia a sus competidores. Una buena empresa no malgasta energía en este tipo de cosas tan bajas y mezquinas, sino que desarrolla un buen plan de marketing que muestre las virtudes de sus productos y servicios. No se fija en los defectos de sus competidores sino en las virtudes propias.

Ahora ya sabes cuales son las diferencias, seguro hay muchas más, pero con esto es sufciente para que te pongas a trabajar y mejores día a día…

Acerca de Swami Kurmarajadasa

Swami Kurma Rajadasa es Maestro de Tantra Sivaíta, Monje Sivaíta, filósofo Sivaíta y Vedanta Advaita, investigador de la Consciencia, de la Naturaleza Humana y escritor, formado en Himalaya.

  • http://www.facebook.com/carlos.argamez Mimo Draven

    También esta el caso de que en una empresa las felicitaciones y halagos son para el lider de proyecto, pero el fracaso y errores son culpa del equipo de trabajo. Se da seguido el caso que cuando existen errores la culpa es de quien hizo el trabajo y no de quienes lo aprobaron, haciendo un uso deliberado del Alzheimer. Los buenos comentarios alientan a todos para seguir haciendo su trabajo, al igual la critica constructiva para mejorar la calidad de cada proyecto, es ahí donde el lider de proyecto (o jefe) debe de elegir las palabras correctas para corregir cuando se ha cometido un error y tomar las desiciones pertinentes para que ya no se cometan porque son un equipo.

    • http://www.facebook.com/people/Saiva-Raulinga/100000913811679 Saiva Raulinga

      Om shanti Mimo! muy cierto, gracias por tu aportación al texto.